En el marco del programa Hambre Cero que se pondrá en marcha el 10 de diciembre, el Movimiento Popular la Dignidad, la CTEP de Cipolletti junto a pequeños y medianos fruticultores del Movimiento Agropecuario de la Patagonia, lanzan hoy la iniciativa «Frutas para el Pueblo».

Será desde las 10 en la plaza Raúl Alfonsín de Cipolletti donde se entregarán 3.500 kilos de manzana de forma gratuita en bolsas de 2kg a la población que lo requiera. En el lugar, se realizará una colecta de firmas para dar respaldo popular a la iniciativa que lanzó el Consejo contra el Hambre.

La semana pasada, un grupo de productores de Río Negro y Neuquén se reunieron con el diputado nacional Darío Martínez (Frente de Todos) para sumar aportes al programa que lanzó el presidente electo Alberto Fernández, y colaborar con la iniciativa.

En la reunión, aprovecharon para plantear las dificultades del sector.

En este contexto se realiza la actividad de hoy. Quienes organizan expresaron sus razones:

La situación en la que se encuentra nuestro pueblo es cada vez más crítica. Las últimas cifras oficiales (INDEC) arrojadas lo demuestran: el 35.4% de la población se encuentra bajo la línea de la pobreza, lo que equivale a 18.5 millones de personas. A su vez, la indigencia trepo al 7.7%, lo que significa que 3.4 millones de personas en Argentina no alcanzan los ingresos suficientes para resolver las necesidades básicas de vida.

Los números pueden resultar ilustrativos, pero en las barriadas del país esos números se sienten en el cuerpo cotidianamente. Para el pueblo trabajador esos números son de carne y hueso.

El hambre no espera. El hambre está arriba de la mesa cada día. En la mirada de los pibes y las pibas. En el ruido que nace de las entrañas. En la desesperación. En el vacío. En la negligencia de este gobierno. En su cinismo alardeante de pobreza 0%. El hambre de nuestro pueblo es la riqueza de un puñado de empresarios, es la ganancia extraordinaria de los pocos triunfadores de este modelo neoliberal.

¿Cómo puede ser que haya hambre en un país que produce alimento para 440 millones de personas, ósea, 10 veces la población argentina?

El Alto Valle y Valle Medio constituye la zona de mayor producción de manzanas y peras en el país. Dicha actividad representa uno de los motores de la economía regional. Es una fuente significativa de trabajo y de generación de divisas en materia de exportación. Sin embargo, cada vez se torna en un escenario de mayor desigualdad y asimetría entre productores. “Crisis frutícola” le llaman equivocadamente. Lo que está en crisis es el modelo de producción y comercialización de fruta, el cual se encuentra cada vez más concentrado, impactando negativamente a los más vulnerables del sector: chacareros/as y trabajadores/as. Dicha situación, sumada a la presión de la especulación inmobiliaria y la creciente actividad hidrocarburifera no convencional en los valles irrigados, generan un combo que propicia la desaparición de los pequeños y medianos productores frutícolas.

En base a esta situación anteriormente descripta y frente a la Ley de Emergencia Alimentaria ya aprobada en el Congreso de la Nación pero aun sin presupuesto y ejecución, y el mencionado programa “Concejo Federal Argentina Contra el Hambre” que el nuevo gobierno afirma pondrá en funcionamiento a partir del 10 de diciembre, exigimos medidas inmediatas para mitigar el hambre de nuestro pueblo y proponemos la elaboración de un plan que permita generar un canal directo entre productores de fruta y consumidores.

El objetivo central es que en el marco de una política de Estado se pueda incluir en forma directa la entrega de peras y manzanas por parte de los productores y con destino directo a quienes la consumen en los diversos lugares que la asistencia alimentaria del programa federal determine, considerando oportuno el abastecimiento de fruta en los numerosos comedores populares ya existentes y que se siguen multiplicando en las barriadas de nuestro país, y a su ves, la distribución en espacios públicos vinculados a la economía popular, propiciando así la incorporación de un alimento fresco y sano en la dieta base de la población más afectada por la crisis económico-financiera en la que se encuentra nuestro país. 

Para ello, se propone generar un sistema donde los pequeños y medianos productores entreguen su fruta en un depósito frigorífico que el programa establezca, y con la participación de las organizaciones sociales de la economía popular que adhieran a la operatoria se pueda realizar la distribución de la fruta en los diversos puntos estratégicos que se definan en la región y en el país. Así también, se propone la incorporación de vecinos y vecinas en el fraccionamiento y distribución de la fruta en bolsas de 1 o 2 kilos, de manera tal que se pueda garantizar la distribución equitativa entre la población y la generación de puestos de trabajo genuinos en cada localidad.

No puede ser que en el suelo donde se producen la mayor cantidad de peras y manzanas del país sea un privilegio consumirlas. 

Mientras haya hambre no habrá verdadera democracia. El hambre no espera. El hambre es un crimen. 

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